Candy Ortega se enamora de Tony Silverman un joven extraño ante los ojos de todos. Habla y se ríe solo, tímido, nada sociable, vive concentrado en un mundo creado por él, entre la fantasía y la realidad. A pesar de sus deficiencias es un genio en las matemáticas. Apoyado por su familia logra terminar sus estudios con máximas calificaciones obteniendo dos maestrías en finanzas. Tony es contratado como ejecutivo en una exitosa empresa. Para Candy, una joven estudiante, Tony es hermoso, casi perfecto. Ella se sumerge en una incoherencia maravillosa creada por el amor que siente por Tony. Ella tiene que luchar por su atención y su amor, Tony cree que no merece ser amado ni amar. Él tiene que superar sus miedos internos, los obstáculos que el mismo se ha creado como protección ante la vida. En sus ansias de ser otra persona y ser aceptado, desde niño ha creado en su imaginación a un amigo llamado Mario quien es el polo opuesto de Tony. Mario es sociable, sin vergüenza, mal hablado, despreocupado y con mucho sentido del humor. Tony vacila entre la fantasía, la cordura y la locura sin permanecer en ninguno de los estados por mucho tiempo, siente terror de sociabilizar pero llega a él la energía, la fuerza del amor para vencer sus más profundos miedos.